Entrevista con Karla Lara

Entrevista con Karla Lara

KarlaLara_avatar

Karla Lara

Fotografías: Cortesía K.L.

Disponible en:

¡Hola, Karla! Has comentado que el entorno musical en el que creciste fue un factor importante en tu formación ¿Qué fue lo que te cautivó de la música y te hizo no renunciar a ella?

Gracias a Mujeres ACapella por la oportunidad de compartir y agradecerles esta iniciativa.

Si, el estímulo es determinante para que el arte, en cualquiera de sus expresiones pueda ser parte de la vida de las personas y de las sociedades, por eso el acceso al arte sigue siendo privilegio de género, de clase y raza y se asume entonces como expresión de estatus y no como el derecho que es, no renunciar a la música fue quizás un poco de ese entendimiento político.

Yo no renuncio a la música porque hacerla me da mucha felicidad, porque me permite estar en un lugar que siempre ha sido privilegio solo de hombres, porque me permite deconstruir el estereotipo de la mujer en escena que es famélica o voluptuosa, sobremaquillada e hipersexualizada, me gusta imaginarme que muchas mujeres se identifican con lo que yo resumo, años, libras, canas, historias, amores y desamores, maternidad como responsabilidad y no como idilio y fin único de la vida, trabajo, errores, feminismo, emancipación, diversidad, frustraciones, ganas de volver a levantarnos, eso que somos, iguales pero distintas.

No renuncio porque a la música porque es un buen pretexto para hablar de las cosas que las opresiones silencian, porque creo que le hacen falta melodías a la vida que nos nombren con más dignidad y dejar de ser las malas y las traicioneras del amor romántico, porque para mí cantar es trinchera, es felicidad, es un trabajo al que debería dedicar más tiempo pero el mismo activismo político movimientista no me deja el que quisiera para crear, estudiar, crecer musicalmente, pero no me deja nunca la música, me da pertenencia, entendimiento y contentura, por qué habría de renunciar a tanto.

“Espero ser feliz, espero que la gente lo sea conmigo, eso es muy revolucionario, porque el neoliberalismo nos deja muy tristes, muy vacías, muy cansadas, entonces hay que resistirnos a la fealdad del sistema con una dosis de búsqueda estética…”

¿Qué eventos son los que más han marcado tu composición musical?

¿Eventos? Quizás en buena parte injusticias, dolores profundos, pérdidas irreparables, ausencias, de ahí canciones como “Que corra el río”, “A Manuel”, “Recordarles”, “El Legado”, así como compartires muy felices, aprendizajes que han generado vínculos para siempre, de donde salieron “A Consuelo” “A Blanca”, “Un lugar”, “Vas a volver”, “Tantas formas”  y creo que la maternidad, porque yo no conocí el feminismo antes de ser mamá, así que fui una feminista cantora hasta que ya tenía una hija y tres hijos, así que me propuse ser una mamá fuera de la imposición patriarcal y contarle a las mujeres que hay más que parir hijxs, porque luego parí canciones como “A Marcela”, “Tiene tu nombre”, “Tres Laras”, “Y llegó el amor”, “Vida es Decidir” y otras..

¿Qué esperas lograr a través de tus canciones?

Espero tener un pretexto para llegar a lugares donde hay gente organizada, o estudiando, o militando en algo, o sosteniendo una resistencia, una toma, un mitin, una movilización que termina en acto cultural, o buscando un entretenimiento digno y sano: un teatro, una calle, un centro cultural, un bar, el escenario que sea y que cada canción sea la prolongación de un discurso liberador, hilar con belleza, sanar con dulzura, provocar con los acordes de la instrumentación que me acompañe, o retar cuando tomo la guitarra que se ejecutar poco pero que regala un imaginario a otras mujeres, uno de posibilidad, de recuperar un lugar que nos pertenece: el espacio público, la palabra, el liderazgo.

Espero ser feliz, espero que la gente lo sea conmigo, eso es muy revolucionario, porque el neoliberalismo nos deja muy tristes, muy vacías, muy cansadas, entonces hay que resistirnos a la fealdad del sistema con una dosis de búsqueda estética: un poema, una canción, una narrativa, un espectáculo, una luz, un color, un vuelco a la posibilidad de ser humanas, imperfectas, gente de verdad con emocionalidad, entonces podemos reír, llorar, indignarnos, asombrarnos, sobrecogernos, sentir, sentir primero, pensar después, o sentipensar, como dicen algunas compañeras. Eso espero, estar viva y recordármelo y recordárselo a la gente.

“Yo canto lo que canto no porque soy cantora, parodiando la frase del poema de Waldina Mejía, sino por ser mujer, ahí construyo mi identidad antipatriarcal, reconociendo ese sistema como el generador de las otras opresiones…”

¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer dentro de la escena musical?

Retadora, yo grabé mi primer cd cuando ya tenía 36 años, entonces comencé a hacer esas cosas de ir a medios, de dar entrevistas, de construirte eso que dicen “un personaje”, entonces yo ya me identificaba y tenía mucha sensibilidad hacia el tema “mujer” pero no me reconocía feminista. De hecho, cantaba en masculino, en mis primeros dos discos lo podés notar con claridad. Pero yo sabía que estaba desafiando algo, no me iba a poner en cueros, iba a hablar, tenía un discurso político antisistémico en el que he ido creciendo o radicalizándome.

Pero en Honduras, los medios en general son el reflejo de esta porquería de misoginia, clasismo y racismo que son y bajo su lógica del “entretenimiento”, desentonaba, qué hacía esa señora de cotonas y pelo colocho sin ir al salón de belleza a hablar de poesía musicalizada, de la identidad nacional, de la violencia familiar, de derechos humanos, en fin, de hasta donde me daba no solo mi aprendizaje sino esa especie de “pausa” en la vida “democrática” de inicios de siglo. No daba para tanto ni el momento, ni mis entendimientos políticos, y eso que tenía mi pasado incrustado en la música de la vida organizada políticamente en El Salvador cuando canté con el grupo musical “Cutumay Camones” del FMLN en la lucha de liberación de ese pueblo. Pero las armas se habían depuesto tanto como nuestros discursos liberadores, eran tiempos perezosos, nos “reinsertamos” cómodamente en las ONG´s y agencias de cooperación que bien suavizaron y limitaron nuestros alcances y propuestas.

Yo desperté de nuevo con la huelga de hambre de fiscales del 2008, entonces reiteré en la práctica que “cantar tiene sentido y razón” si se fundamenta en algo que trasciende, que son las luchas de la gente, que había que volver a vincularlo, como cuando cipota, a algo orgánico, algo que cuente de eso, que registre eso, que cante desde ese lugar, entonces me fui haciendo ese lugar, vino el golpe y José Yeco me invitó a interpretar la marcha de guerra del Himno Nacional en un estilo amoroso de canción de trova, y sonaba a amor, al amor que impregna nuestras resistencias, y mataron al profesor Manuel y me nació esa canción de haberle conocido en las calles, y fui sintiendo que esas canciones iban a acompañar nuestros caminos refundacionales, y me fui enamorando de ser parte de ésto, y canté “Por ser mujeres” para colocar el tema del femicidio, y le canté a los ríos y a las niñas guardianas y lloré a Berta cuando ya asesinada le cumplí su petición de la canción de aniversario del COPINH, y ahora le escribí a quienes han sido desterradas de nuestro país para que no olviden que este lugar es suyo y que tienen que volver y nosotras recuperarlo del hombre blanco que vino a expulsarles y que sepa, huela y sientan pertenencia al volver, que no les sea ajeno, nunca.

Yo canto lo que canto no porque soy cantora, parodiando la frase del poema de Waldina Mejía, sino por ser mujer, ahí construyo mi identidad antipatriarcal, reconociendo ese sistema como el generador de las otras opresiones, en ese feminismo creo, en el que rompe, no en el que transforma, porque sería muy limitado “transformar”, toca romper, es que nos ha roto en demasiados pedazos, toca hacer una forma distinta, una nueva, una otra, claro que con raíz, ancestralidad, memoria, pero sin nada de lo que esta colonia nos impuso.

 

Sabemos que eres una gran defensora del movimiento feminista, ¿Cómo ves el panorama actual en Latinoamérica?

Yo soy parte del movimiento feminista latinoamericano, me siento muy acompañada, hay muchas mujeres creando y cantando cosas muy hermosas, en la pequeña Honduras, me siento pionera y eso me honra mucho, pero me siento muy acompañada cada vez más, hay mujeres compositoras y músicas que ejecutan maravillosamente sus instrumentos, y nos sumamos a esa enorme ola verde latinoamericana, así que no siento que acompañe nada, me siento parte de algo, que es diverso, que es complicado, que está muy amenazado, que es retador, que es de aprendizaje constante, que me hace sentirme muy orgullosa y feliz de ser mujer y de ser feminista.

 

¿Qué otras artistas les recomendarías a nuestr@s lector@s?
  • Puras Mujeres (una banda musical integrada por feministas jóvenes)
    Ellas conocen mejor el mundo de las músicas más jóvenes y quizás les pueden recomendar otros nombres (Marcela Lara, Arlyn Moradel, Lupita Alonzo)
  • Venus Ixchel Mejía (cantautora y poeta)
  • Rosario Rodríguez (hondureña que vive en España ahora, ella musicalizó el poema “La Casa de la Justicia” de Roberto Sosa que yo interpreto y con el que me reconoce mucha gente
  • Violetas de Maché (Arlyn y María José)
  • Karla Andino (pianista, ukulelista, intérprete)
  • Sayda Bulnes (ópera, compositora)
Karla Lara Dónde andar

Karla Lara

Disponible en Youtube: “Ahí están los primeros tres discos. Falta subir el cuarto disco “Cuando las Palabras”, pero están Donde Andar, Antes del Puente y Recordarles. Ahí se pueden bajar y convertir a mp3. Todos los izquierdos compartidos.”